Primeros pasos para encontrar trabajo en el extranjero

A mí, cuando no quiero hacer algo, me ayuda el pensar que el tiempo va a pasar de todas maneras y que, cuando lo haga, puedo seguir con las cosas sin hacer y la desgana de no querer hacerlas o con las cosas hechas y la mente puesta en las siguientes. Pero haga lo que haga, la vida va a seguir pasando… eso es un hecho.

Nota: intentar parar el día y que el tiempo deje de correr por un ratito no funciona. Por lo menos a mí no me funciona, que ya lo he probado… Si sabes cómo me cuentas, por favor.

Cómo encontrar trabajo en el extranjero

  • Mentalízate. La mayor parte de tus éxitos en la vida dependerán de tu actitud ante las situaciones, por lo que merece la pena empezar por ahí.

Tómate el tiempo necesario para convencer a tu cerebro (recuerda que es racional y necesita entender qué quieres conseguir y por qué. ¡Pues, explícaselo! En mi caso le decía algo así todas las mañanas:

Vamos a ver, tenemos 700€ en el bolsillo y, de momento, ninguna forma de conseguir más. A 175€ semanales por vivir en la comuna ésta y la comida, eso nos da un margen de… unas 3 semanas.

¿Y después? Todavía no sabemos dónde queda el barrio rojo ni cómo funciona por aquí el mercado negro de órganos, así que… ¿tienes una idea mejor que encontrar trabajo?

  • Consigue una SIM con un número de teléfono del país y ponlo en tu CV. Si no, no van a tener forma de contactarte.
  • Revisa tu mochila: Para ser un buen superviviente necesitas ser consciente de las habilidades, herramientas y experiencias que has reunido hasta el momento, para poder usarlas.

Como muchas veces no somos conscientes de todo eso, invierte una hora en pensar en ti. Piensa en qué sabes hacer, de qué has trabajado antes, qué cosas has aprendido desempeñando algunas profesiones que pueden servirte para desempeñar otras…

En este momento es en el que puedes demostrar una actitud proactiva y dar un paso más añadiendo a tu lista todas aquellas cosas que tú sabes que puedes hacer (aunque nunca hayas trabajado de ello) o aquellas que la gente que te conoce siempre te ha dicho que se te dan bien. Al fin y al cabo, en un país nuevo, nadie te conoce y eso puede suponerte la posibilidad de sacar el mejor  que conoces. ¡No tengas miedo, atrévete!

  • Infórmate acerca del formato de CV que se utilice en el país en el que estés y hazte uno bueno, bonito, barato. Si no estás convencido de estar haciéndolo bien, pide ayuda.
  • Convierte el miedo en energía. Cada vez que tu vocecilla interior intente que te eches para atrás, rebátele con energía. Yo suelo repetirme “vamos, ¡vamos! Que tú puedes” y algo que me ayuda a motivarme es pensar que si otros pueden, yo también puedo.

En mi caso, la búsqueda de trabajo fue totalmente a puerta fría, y no porque en Holanda haga un frío del carajo, que también, sino porque no conocía nada y fue la primera forma que se me ocurrió de empezar. Pero hacer una buena búsqueda online, apuntarse a portales de empleo y contactar con la embajada de tu país en el país en el que estés o con compañías de orientación laboral también son muy buenas opciones.

Y te aligerará un poco la presión mental y el cansancio que supone ir puerta por puerta.

Y así, en unas horas tenía ¡dos trabajos! Uno porque me equivoqué de dirección y me presenté a una entrevista en un sitio que no era… en fin, otro día te contaré eso. Pero aún así ¡me dieron trabajo en ambos sitios! Y más feliz que un regaliz, continué avanzando, porque había obtenido mi pequeño gran logro y en eso, precisamente, consiste el camino.


De herramientas, de caminos y de cómo recorrerlos seguiremos hablando muy pronto.

Pero no solo de eso, prometo contarte también los trucos que utilicé para saltar de un paso al otro y no morir en el intento, te hablaré de economía, o más bien de economagia o lo que es lo mismo; de cómo hacer que el dinero te llegue para todo. De la ilusión, del miedo, de la soledad y de cómo, mientras yo luchaba por abrirme camino en otro lugar, la magia generada hizo que mi universo se expandiese a una velocidad que hacía que me doliera el estómago, pero el corazón me latía con tanta fuerza que era imposible no tener ganas de vivir.

Y también, te contaré cómo dejé de compartir habitación con 15 personas algunas de las cuales dieron rienda a su amor en la cama de la litera situada justo a 15cm de mi cabeza. Y me enteré, claro, porque el amor es ciego, pero no mudo y yo soy Expat, pero no sorda…